[Lutecium-group] Didier Eribon et la psychanalyse
Ne croyez vous pas que le livre noir de la psychanalyse a ?t? ?crit fondamentalement par les conneries et inconsistances de les psychanalystes? Dans un journal ? Buenos Aires Eric Laurent parle de que il y a qui veut voir la "disparition" des psychanalystes. Peut-?tre la distance geographique fait moins sensible ? le poid du langage? Parler de desaparici?n ? propos des psychanalystes je crois que c'?tait la banalisation du champs de concentration argentins. Je ne sais pas si vous avez lu la conference de Didier Eribon mais je crois que elle ?tait bien instructif au respect. Est-ce que elle ?tait aussi en francais? Bien ? vous Adrian Ortiz Publicado en el peri?dico mexicano Excelsior, en un suplemento Cultural: Didier Eribon Sur cet instant fragile trad. Antonio Marquet El siguiente fragmento reproduce las reflexiones de Eribon sobre el lacanismo en ocasi?n de una conferencia que pronunci? en La Escuela de la Causa Freudiana, en febrero de 2004. 9 de febrero He sido invitado a pronunciar una conferencia en la biblioteca de la Escuela de la Causa Freudiana. Cada mes reciben a un conferencista. Y en vista de que dos textos de mi recopilaci?n H?r?sies abordan el discurso psicoanal?tico, y sobre todo el discurso lacaniano de ayer y de hoy, la responsable de esos encuentros, Catherine Bonningue, me escribi? para preguntarme si aceptar?a ir a hablar de ello, y, en general, presentar mis trabajos recientes y la critica radical que hago al psicoan?lisis. Acept?. La sala est? llena (entonces ?son tan numerosos?). Titul? mi conferencia ?Existe una vida intelectual progresista en Francia?, en referencia ir?nica a un libro tan min?sculo como pesadamente reaccionario publicado recientemente por un miembro de esa Escuela[1]. Primero recuerdo a qu? punto el psicoan?lisis ha jugado el papel de instancia de conservaci?n del orden social en el curso de los ?ltimos veinte a?os (ya sea a prop?sito de las leyes sobre la bio?tica, del Pacs, de la homoparentalidad, etc.). Los psicoanalistas (con raras excepciones) se auto-instituyeron como expertos de la vida social, sexual, familiar, y se comportan como si les incumbiera decir qu? es el derecho y hacer la ley. Cito algunos ejemplos de las afirmaciones extravagantes hechas sobre la homosexualidad por representantes de diferentes obediencias psicoanal?ticas. Por aquel, que en las columnas de la Revue Francaise de Psychanalyse, deplora, al ver pasar a la Gay Pride bajo sus ventanas, que se corre el riesgo de que sea cada vez m?s dif?cil curar a los homosexuales si deciden instalarse en la ?denegaci?n de su drama? (es una cita), o tambi?n a ese otro que, jugando a los profetas del Apocalipsis, anuncia que los ni?os ?simb?licamente modificados? (es decir aquellos que fueron educados por padres del mismo sexo) ya no sabr?n hablar, puesto que el acceso al lenguaje necesita ser construido por un padre y una madre La interrogante que se plantea es la siguiente: ?Por qu? esta violencia discursiva, por qu? estas idioteces que no son otra cosa que injurias con respecto a las personas concernidas, pueden f?cilmente expresarse en todos los peri?dicos, en el radio, en las revistas por doquier? ?En qu? se ha convertido la funci?n del psicoan?lisis para que pueda convocarse de tal manera (y complacerse en responder a tal convocatoria) en la arena pol?tica af?n de asegurar el control de las pr?cticas sociales, de legitimar el orden establecido en nombre de un ?saber? que exigir?a que uno se opusiera a las reivindicaciones que se abren paso en la sociedad, e incluso en las vidas reales que ya tienen su lugar en ella? Y ?de qu? naturaleza es ese ?saber?? ?De d?nde viene? ?Qu? es lo que lo funda, o m?s bien qu? es lo que funda su eficacia? Para aportar elementos de respuesta, se puede hacer un rodeo por Lacan. Me pregunto en efecto si no ser?a posible aplicar a la lectura de estos textos el marco de an?lisis propuesto por Bourdieu en su libro sobre Heidegger. Bourdieu muestra que la obra filos?fica de Heidegger contiene a la vez un sistema patente y un sistema oculto, no siendo el primero sino la puesta en forma te?rica del segundo. El discurso pol?tico de Heidegger se eufemiza y enmascara por el efecto de ?censura? que impone la pertenencia al campo filos?fico, pero el sistema oculto aflora en ocasiones en el sistema patente, autoriz?ndose el autor a hacerlo subir a la superficie. Me parece bastante evidente que es el caso con Lacan, cuyo sistema oculto es una defensa de la sociedad tradicional, con la preeminencia de los hombres sobre las mujeres, y de la familia tradicional; con la preeminencia del padre sobre la madre. Lacan estaba obsesionado con la amenaza que en su opini?n representaba para la civilizaci?n lo que ?l llamaba la ?desvirilizaci?n? de los hombres y de la sociedad (esto se transparenta muy claramente en los textos del principio, como el de 1938 sobre Los complejos familiares, antes del trabajo de ?eufemizaci?n? que lo conducir? a forjar las nociones de Funci?n Paternal, de Nombre-del-Padre ) Pero la visi?n pol?tica que anima su trabajo, ocultada por la reformulaci?n te?rica de los a?os 1950, resurge desde el momento en que se trata de la homosexualidad. En este caso, abandona todas las preocupaciones te?ricas para disertar mejor sobre los medios de ?curar? a los homosexuales. El discurso de Lacan sobre la homosexualidad hace por lo tanto que retorne lo reprimido, y nos permite percibir la verdad profunda ?reaccionaria, masculinista y hom?foba- de la construcci?n te?rica en su conjunto. En la medida en que el proyecto pol?tico ha sido trasmutado en discurso cient?fico, en ?Ciencia?, en ?Saber?, la pol?tica puede reaparecer abiertamente, puesto que se engalana de la legitimidad de un discurso te?rico fundado en Raz?n. Pero, incluso en ese instante, el discurso te?rico se devela por lo que es realmente. Ahora se nota muy bien: en la medida en que el psicoan?lisis ha logrado hacer olvidar que no es sino la puesta en forma te?rica de una concepci?n pol?tica, los psicoanalistas pueden intervenir directamente en la pol?tica, en tanto que ?expertos?, refiri?ndose a lo que ense?a y prescribe la teor?a puramente te?rica, y denunciando como ignorantes, ingenuos, groseros, incluso b?rbaros a quienes denuncian los objetivos pol?ticos de esas intervenciones con pretensiones cient?ficas. La fuerza pol?tica del psicoan?lisis proviene por lo tanto del hecho que ha logrado transfigurar su inspiraci?n pol?tica, su proyecto pol?tico. Por el hecho de presentarse como un Saber puro, que da cuenta de las estructuras intangibles cuyas leyes tan solo descubren y exponen los psicoanalistas, el discurso psicoanal?tico de ayer y de ahora puede invocar las reglas necesarias del funcionamiento del esp?ritu humano para imponer su manera de concebir la vida social. Es porque nos hace creer que es una Ciencia que describe los principios del acceso del ni?o a la cultura y al lenguaje, en una palabra, al estatus de sujeto humano ?siendo el principio fundamental la ?diferencia de los sexos- por lo que esta ideolog?a pseudo-cient?fica puede imponer su pol?tica. Entre los disc?pulos de Lacan de ahora, hay, y este es el caso de los miembros de la Escuela de la Causa freudiana, quien ha renunciado a la pretensi?n de ?curar? a los homosexuales (no es seguro que sea verdadero para todos los lacanianos , sin hablar de las otras corrientes). Pero est?n obsesionados por el movimiento gay y l?sbico, que al parecer constituye un verdadero problema para ellos. Varios art?culos del ?ltimo n?mero de su revista, La Cause freudianne, dedicada a los ?gays en an?lisis? traduce esta perturbaci?n (tanto mayor cuanto que han estado muy perturbados por verse acusados de homofobia). Para responder, de manera iterativa, a lo que he escrito, son llevados a adoptar una estrategia bastante ingenua, que consiste en retomar por su cuenta la cr?tica de la ?identidad? llevada al interior del espacio gay y l?sbico por te?ricas como Judith Butler y la corriente a la que se le ha llamado ?teor?a queer?. Al producir ?identificaci?n?, el movimiento gay colocar?a a los homosexuales bajo la ?gida de un ?significante amo?, mientras que la teor?a queer, deconstruyendo las identidades, permitir?a privilegiar las singularidades individuales. Y es precisamente eso lo que har?a por su parte el psicoan?lisis De tal manera, el significante ?gay?, ser?a un yugo; el psicoan?lisis, una liberaci?n, a la manera del pensamiento ?queer?. De tal forma encontramos al lacanismo proclam?ndose ?queer? contra quienes se proclaman gays. ?Habr?se visto! Se?alemos primero que resulta muy curioso que psicoanalistas, que durante tanto tiempo (y esto a?n no se termina) encerraron a los gays y lesbianas en categor?as fijas y constringentes (la ?homosexualidad?, los ?perversos? de los que habla Lacan), dirigen un reproche a un movimiento ?y a las autodesignaciones que produjo- cuyo objetivo era precisamente escapar a ese dominio psiqui?trico-psicoanal?tico. Hay mil maneras de ser ?gay?. La identificaci?n cultural y pol?tica no impide de ninguna manera que cada quien pueda acceder a su ?fantasma fundamental? o a su ?goce? particular y el ?significante gay? no impone nada a nadie: ninguna uniformidad, ninguna unidad (contrariamente a los conceptos psicoanal?ticos que son en su conjunto ?significados amo?, por esencia) por el contrario: tiende a crear las condiciones para que estas singularidades sean reconocidas y puedan vivirse y expresarse. La misma Judith Butler no ha dejado de proclamar la importancia de la identidad como punto de anclaje de las movilizaciones, y siempre ha inscrito su trabajo dentro del movimiento feminista y del movimiento gay y l?sbico (verdaderamente no hay que haberla le?do para pensar lo contrario). Su libro de 1990, Gender trouble, naci? en el espacio de la reflexi?n feminista: y el g?nero que propone all? evidentemente no consiste en rechazar el movimiento feminista, sino en rechazar la estrechez ?y la homofobia- de tal movimiento desde el momento en el que ?ste permanece centrado en torno de la categor?a ?mujer?, concebido como un conjunto homog?neo, lo cual conduce a no pensar ?la opresi?n? padecida por ?las mujeres? m?s que en los t?rminos de la jerarqu?a de los ?g?neros? (los hombres oprimen a las mujeres) y nunca en los de una opresi?n que se ejerce sobre ciertas identidades sexuales o ciertas sexualidades. Para ella, como para Gayle Rubin, se trataba de refutar al feminismo en la medida en que rechaza ciertas identidades, como las que se encuentran en las parejas lesbianas butch-mujer, a quienes las feministas cl?sicas acusaban de querer copiar los roles masculino y femenino de las parejas heterosexuales. M?ltiples ideas coexisten, era urgente subvertir las concepciones fijas de la identidad (?las mujeres?) para ampliar el movimiento feminista a todas aquellas que escapan a las normas, a los esquemas dualistas (Por otro lado, debo se?alar de paso que todo el trabajo de Butler consist?a en ese momento en oponerse al feminismo diferencialista, al feminismo de la ?diferencia de los sexos? y en especial al que se inspiraba en Lacan- sobre todo en Luce Irigaray. Por lo tanto, ser?a parad?jico que esta cr?tica radical y antilacaniana de la ?diferencia de los sexos? sea recuperada ahora por los lacanianos, sin que eso tenga la menor incidencia sobre el lugar central que conceden al concepto de ?diferencia de sexos?.) Se podr?a afirmar lo mismo de la relaci?n de ?queer? con ?gay? o ?gay y l?sbico?. La ?teor?a queer?, y me permito recordar que fui yo quien la dio a conocer en Francia al invitar al coloquio que organic? en Baubourg en 1977, a Eve Kosofsky Sedgwick, cuya ponencia se titulaba: ?Construir significaciones queer? y por otro lado considero que la ?nica contribuci?n te?rica francesa al pensamiento queer es mi libro Una moral de lo minoritario) no tiene como objetivo rechazar o abolir al movimiento gay y l?sbico, sino dar un lugar en este movimiento a una multiplicidad de identidades, sobre todo para incluir en ?l a los transg?nero, a los bisexuales, etc. Ciertamente hay en el pensamiento de Butler oposici?n entre el individuo y la ?comunidad? o el ?movimiento? gay y l?sbico. Hay una extensi?n del movimiento y de sus preocupaciones pol?ticas. En todo caso, corroborar que las identidades no son ni fijas, ni estables, ni coherentes no significa de ninguna manera que un movimiento pol?tico y cultural pueda anclar sus movilizaciones en la ?identificaci?n? aunque ?sta sea parcial y provisoria. La convergencia pol?tica es, en cambio, fundamental. Por consiguiente, me parece evidente que La Cause freudienne usa conservadoramente la ?teor?a queer? y la obra de Butler. Uso que no dejaba de horrorizar a la misma Butler. Con toda evidencia, los autores de los art?culos de ese n?mero imaginan que este acto de magia, a trav?s del cual los psicoanalistas se presentan ahora como los agentes de una emancipaci?n de los gays y de la tutela del ?significante? gay, va a permitir al psicoan?lisis recuperar su hegemon?a, burlando a la cr?tica gay que la hab?a puesto en aprietos. Su avidez por reclamarse de Judith Butler y de lo ?queer? tiene verdaderamente algo de sospechoso. Eso s?lo expresa su esperanza de que el ?momento gay? pase r?pidamente o lo que ellos consideran como el ?momento gay?, como lo confiesa con mucha franqueza Jacques-Alain Miller (que ironiza sobre el apremio que muestran sus amigos al mismo tiempo que se deja ir a su vez), pues este ?momento gay? les molesta mucho ya que refuta radicalmente su poder, sus discursos. En efecto, despu?s de todo, ellos habr?an podido desarrollar, hace mucho tiempo, observaciones an?logas inspir?ndose en Deleuze y Guatari. Pero no lo hicieron, sin duda porque eso hubiera podido resultar m?s peligroso para ellos, en la medida en que no hubieran podido hablar de la multiplicidad de los deseos, de las singularidades, de la ?transversalidad?, etc. Sin estar obligados de arrojar por la borda el Edipo y la Castraci?n mientras que ahora parece que van a poder pretender que son ?queer? sin modificar en nada sus conceptos, lo que dicen, lo que hacen, lo que son: afirman que son ?queer?, pero no renuncian para nada a todas esas nociones que conforman el basamento ?heterosexista y hom?fobo- de la teor?a anal?tica (Edipo, Castraci?n, Falo ). Pero, no estoy seguro de que eso sea posible para ellos. Por otra parte es sintom?tico que al criticar de esta manera al movimiento ?gay?, los art?culos de ese n?mero de La Cause freudienne s?lo se interesen en los hombres. Si hubieran tomado en consideraci?n a las lesbianas, la cuesti?n de la ?identificaci?n?, se hubiera transformado de manera singular: m?s compleja, menos comprensible. ?De qu? manera la participaci?n com?n en un movimiento conducir?a a los hombres y las mujeres a sub-sumar sus identidades, sus deseos, sus fantasmas bajo un mismo ?significante?? ?Cu?l es pues la relaci?n de las lesbianas con el ?significante amo? que ser?a la palabra ?gay?? Acaso no refutaron justamente ellas el uso de la palabra ?nica para designar a la vez a los hombres y a las mujeres, llevando a una reflexi?n sobre el lugar de las lesbianas en el movimiento gay y l?sbico, sobre la especificidad de sus vidas, de sus aspiraciones, de sus deseos, de sus fantasmas (los cuales est?n, as? mismo, muy lejos de ser homog?neos y unificados). Por ello espero un n?mero especial sobre las lesbianas. Y sobre todo, puesto que los lacanianos parecen estar tan interesados en Judith Butler, en la ?teor?a queer? y en las sexualidades ?rebeldes? (que ahora vengan lacanianos a recordar, contra el movimiento gay, que existen sexualidades rebeldes resulta muy chusco), espero tambi?n el n?mero que no deber?an dejar de dedicar a los/las transexuales. Dados los horrores retr?grados y liberticidas que hasta el momento han escrito a ese respecto, me temo que a?n tengan cierto camino que recorrer antes de ser totalmente ?queer?. Por otra parte, resulta divertido que puedan celebrar a Judith Butler porque pone en tela de juicio a la identidad gay proclamando al mismo tiempo una dudosa admiraci?n por el libro del fundamentalista religioso Benny L?vy, ?tre juif. Un coloquio de homenaje a este ?ltimo ha reunido recientemente a Jacques-Alain Miller, Jean Claude Milner, Alain Finkilkraut, Bernard-Henry L?vy Divertido o m?s bien digno de consternaci?n, pues Judith Butler se define como una ?jud?a progresista?, vinculada con los derechos de los Palestinos, tampoco se entiende bien c?mo podr?a estar enrolada por (o al lado de) aquellos mismos que celebran la pol?tica que sostiene el actual gobierno israel?. Para colmo, no se entiende bien c?mo les ser?a posible el hacer cohabitar, en el espacio de sus referencias intelectuales, a Judith Butler, eminente intelectual, radical y subversiva ?que encarna el trabajo del pensamiento-, y a esos fast-thinkers que tambi?n describ?a Bourdieu en su libro sobre la televisi?n, farsantes sin ideas, conformistas y conservadores, como Bernard-Henry L?vy o Alain Finkilkraut- quienes encarnan verdaderamente la derrota del pensamiento. (Cuando se piensa que Lacan se daba como interlocutores a Jakobson, L?vi-Strauss, Foucault , ?qu? picada! ?Qu? delicuescencia!) Por ello me pregunto, para concluir: ?acaso no es contra la Escuela de la Causa Freudiana y de sus semejantes que pronto ser? preciso defender la existencia de una vida progresista en Francia, e incluso de una vida intelectual, a secas? Las intervenciones que siguen a mi conferencia se olvidan de mis referencias a las derivas pol?ticas de la Escuela de la Causa Freudiana, pero se concentran de una manera compulsiva sobre los ataques que hice contra Lacan. Las observaciones se despliegan seg?n dos ejes. En primer lugar, me dicen, no he hablado sino de ?Lacan I y Lacan II? pero que no conozco a ?Lacan III?. En respuesta a tal objeci?n, hago observar que, si me conceden que tengo raz?n en Lacan I y Lacan II, ?por qu? no se desentienden de los escritos de esos periodos? Y en la medida en que Lacan III, si comprend? bien, s?lo comienza en los a?os 1970, y que muri? en 1981, finalmente s?lo dejar?a que perdurara una muy peque?a parte de su obra. Despu?s les cito textos que pertenecen al periodo que ellos definen como ?Lacan III? y que casi no son m?s atractivos que los otros. En ese momento se abre una segunda l?nea de defensa: me dicen que no comprendo nada de Lacan. Tengo la impresi?n que los lacanianos se complacen en la ex?gesis: un texto nunca dice lo que dice con toda evidencia, conviene siempre interpretarlo, someterlo a la glosa infinita Cada vez que cito una frase, una f?rmula de Lacan, me responden que no significa lo que creo Termino por se?alarles a mis interlocutores que resulta muy dif?cil dialogar, en estas condiciones, puesto que las palabras no tienen el mismo sentido para ellos y para m?. Es un poco como si me encontrara en medio de una secta que tuviera su propia lengua, sus palabras codificadas A pesar de todo, la atm?sfera es muy cordial e incluso bastante calurosa. Despu?s del encuentro, algunas personas se dan cita en torno a una copa. Judith Miller me dice ?Es verdad que la Escuela de la Causa no se moviliz? a favor del Pacs. Se debe a que eso nos parec?a una reivindicaci?n evidente. Nos equivocamos. Pero debimos haber intervenido para reafirmar que lo que se dec?a en nombre del psicoan?lisis no pod?a haber sido dicho en nombre del psicoan?lisis.? Le digo que ahora se pueden comprometer por el derecho al matrimonio, por el derecho a la adopci?n. Pero parece m?s reticente. Los psicoanalistas siempre est?n retrasados con respecto a la sociedad. En el curso de la conversaci?n, le recuerdo que su madre, Sylvia Lacan, me hab?a contado, como respuesta a las preguntas que le hab?a planteado en el momento en que escrib?a mi biograf?a de Foucault, que ella se acordaba perfectamente de una cena, en los a?os 1960, durante el cual Foucault hab?a declarado ante Lacan: ?No existir? civilizaci?n mientras no se autorice el matrimonio entre hombres.? (Foucault ten?a una manera de pensar la homosexualidad muy caracter?stica de los gays de esa generaci?n: no hablaba sino de homosexuales masculinos. Pero evidentemente, la afirmaci?n significaba: ?mientras el matrimonio entre personas del mismo sexo ?) Yo refer? esa frase en mi libro, y extra?amente, nadie la ha invocado nunca como una de las tomas de posici?n de Foucault sobre esa cuesti?n. Cierto es que referirse a Foucault en este terreno ?y sobre todo gente que se cuidar?a de referirse a ?l sobre otros temas-, siempre tiene la funci?n de oponerse a la reivindicaci?n al derecho al matrimonio. Ser?a interesante escribir un peque?o estudio sobre los usos de Foucault, y sobre todo sobre ese uso interdictivo, de conservadores de derecha y de izquierda, en nombre de la ?subversi?n? que se supone que los gays encarnan y que est?n forzados a encarnar. [1] . Jean-Claude Milner, Existe-t-il une vie intellectuelle en France?, Lagrasse, Verdier, 2002. Adrian Ortiz, Buenos Aires. adrortiz at yahoo.com ortizadrian at hotmail.com adrianortiz at tutopia.com aortiz at psi.uba.ar adrortz at netscape.net http://www.angelfire.com/ok/AdrianOrtizPoube 1551064192 54 11 48133564 __________________________________ Yahoo! Music Unlimited Access over 1 million songs. Try it free. http://music.yahoo.com/unlimited/
Moi fondamentalement pas comprendre... ce champs de concentraci?n. Les conneries de qui? ----- Original Message ----- From: Adrian Ortiz To: Lutecium-group at lutecium.org Sent: Thursday, October 20, 2005 7:19 PM Subject: [Lutecium-group] Didier Eribon et la psychanalyse lutecium-group: Document interne au Groupe de Travail Lutecium. Ne doit pas etre diffuse hors du groupe. --- Ne croyez vous pas que le livre noir de la psychanalyse a ?t? ?crit fondamentalement par les conneries et inconsistances de les psychanalystes? Dans un journal ? Buenos Aires Eric Laurent parle de que il y a qui veut voir la "disparition" des psychanalystes. Peut-?tre la distance geographique fait moins sensible ? le poid du langage? Parler de desaparici?n ? propos des psychanalystes je crois que c'?tait la banalisation du champs de concentration argentins. Je ne sais pas si vous avez lu la conference de Didier Eribon mais je crois que elle ?tait bien instructif au respect. Est-ce que elle ?tait aussi en francais? Bien ? vous Adrian Ortiz Publicado en el peri?dico mexicano Excelsior, en un suplemento Cultural: Didier Eribon Sur cet instant fragile. trad. Antonio Marquet El siguiente fragmento reproduce las reflexiones de Eribon sobre el lacanismo en ocasi?n de una conferencia que pronunci? en La Escuela de la Causa Freudiana, en febrero de 2004. 9 de febrero He sido invitado a pronunciar una conferencia en la biblioteca de la Escuela de la Causa Freudiana. Cada mes reciben a un conferencista. Y en vista de que dos textos de mi recopilaci?n H?r?sies abordan el discurso psicoanal?tico, y sobre todo el discurso lacaniano de ayer y de hoy, la responsable de esos encuentros, Catherine Bonningue, me escribi? para preguntarme si aceptar?a ir a hablar de ello, y, en general, presentar mis trabajos recientes y la critica radical que hago al psicoan?lisis. Acept?. La sala est? llena (entonces ?son tan numerosos?). Titul? mi conferencia "Existe una vida intelectual progresista en Francia?, en referencia ir?nica a un libro tan min?sculo como pesadamente reaccionario publicado recientemente por un miembro de esa Escuela[1]. Primero recuerdo a qu? punto el psicoan?lisis ha jugado el papel de instancia de conservaci?n del orden social en el curso de los ?ltimos veinte a?os (ya sea a prop?sito de las leyes sobre la bio?tica, del Pacs, de la homoparentalidad, etc.). Los psicoanalistas (con raras excepciones) se auto-instituyeron como expertos de la vida social, sexual, familiar, y se comportan como si les incumbiera decir qu? es el derecho y hacer la ley. Cito algunos ejemplos de las afirmaciones extravagantes hechas sobre la homosexualidad por representantes de diferentes obediencias psicoanal?ticas. Por aquel, que en las columnas de la Revue Francaise de Psychanalyse, deplora, al ver pasar a la Gay Pride bajo sus ventanas, que se corre el riesgo de que sea cada vez m?s dif?cil curar a los homosexuales si deciden instalarse en la "denegaci?n de su drama" (es una cita), o tambi?n a ese otro que, jugando a los profetas del Apocalipsis, anuncia que los ni?os "simb?licamente modificados" (es decir aquellos que fueron educados por padres del mismo sexo) ya no sabr?n hablar, puesto que el acceso al lenguaje necesita ser construido por un padre y una madre. La interrogante que se plantea es la siguiente: ?Por qu? esta violencia discursiva, por qu? estas idioteces que no son otra cosa que injurias con respecto a las personas concernidas, pueden f?cilmente expresarse en todos los peri?dicos, en el radio, en las revistas. por doquier? ?En qu? se ha convertido la funci?n del psicoan?lisis para que pueda convocarse de tal manera (y complacerse en responder a tal convocatoria) en la arena pol?tica af?n de asegurar el control de las pr?cticas sociales, de legitimar el orden establecido en nombre de un "saber" que exigir?a que uno se opusiera a las reivindicaciones que se abren paso en la sociedad, e incluso en las vidas reales que ya tienen su lugar en ella? Y ?de qu? naturaleza es ese "saber"? ?De d?nde viene? ?Qu? es lo que lo funda, o m?s bien qu? es lo que funda su eficacia? Para aportar elementos de respuesta, se puede hacer un rodeo por Lacan. Me pregunto en efecto si no ser?a posible aplicar a la lectura de estos textos el marco de an?lisis propuesto por Bourdieu en su libro sobre Heidegger. Bourdieu muestra que la obra filos?fica de Heidegger contiene a la vez un sistema patente y un sistema oculto, no siendo el primero sino la puesta en forma te?rica del segundo. El discurso pol?tico de Heidegger se eufemiza y enmascara por el efecto de "censura" que impone la pertenencia al campo filos?fico, pero el sistema oculto aflora en ocasiones en el sistema patente, autoriz?ndose el autor a hacerlo subir a la superficie. Me parece bastante evidente que es el caso con Lacan, cuyo sistema oculto es una defensa de la sociedad tradicional, con la preeminencia de los hombres sobre las mujeres, y de la familia tradicional; con la preeminencia del padre sobre la madre. Lacan estaba obsesionado con la amenaza que en su opini?n representaba para la civilizaci?n lo que ?l llamaba la "desvirilizaci?n" de los hombres y de la sociedad (esto se transparenta muy claramente en los textos del principio, como el de 1938 sobre Los complejos familiares, antes del trabajo de "eufemizaci?n" que lo conducir? a forjar las nociones de Funci?n Paternal, de Nombre-del-Padre.) Pero la visi?n pol?tica que anima su trabajo, ocultada por la reformulaci?n te?rica de los a?os 1950, resurge desde el momento en que se trata de la homosexualidad. En este caso, abandona todas las preocupaciones te?ricas para disertar mejor sobre los medios de "curar" a los homosexuales. El discurso de Lacan sobre la homosexualidad hace por lo tanto que retorne lo reprimido, y nos permite percibir la verdad profunda -reaccionaria, masculinista y hom?foba- de la construcci?n te?rica en su conjunto. En la medida en que el proyecto pol?tico ha sido trasmutado en discurso cient?fico, en "Ciencia", en "Saber", la pol?tica puede reaparecer abiertamente, puesto que se engalana de la legitimidad de un discurso te?rico fundado en Raz?n. Pero, incluso en ese instante, el discurso te?rico se devela por lo que es realmente. Ahora se nota muy bien: en la medida en que el psicoan?lisis ha logrado hacer olvidar que no es sino la puesta en forma te?rica de una concepci?n pol?tica, los psicoanalistas pueden intervenir directamente en la pol?tica, en tanto que "expertos", refiri?ndose a lo que ense?a y prescribe la teor?a puramente te?rica, y denunciando como ignorantes, ingenuos, groseros, incluso b?rbaros a quienes denuncian los objetivos pol?ticos de esas intervenciones con pretensiones cient?ficas. La fuerza pol?tica del psicoan?lisis proviene por lo tanto del hecho que ha logrado transfigurar su inspiraci?n pol?tica, su proyecto pol?tico. Por el hecho de presentarse como un Saber puro, que da cuenta de las estructuras intangibles cuyas leyes tan solo descubren y exponen los psicoanalistas, el discurso psicoanal?tico de ayer y de ahora puede invocar las reglas necesarias del funcionamiento del esp?ritu humano para imponer su manera de concebir la vida social. Es porque nos hace creer que es una Ciencia que describe los principios del acceso del ni?o a la cultura y al lenguaje, en una palabra, al estatus de sujeto humano -siendo el principio fundamental la "diferencia de los sexos- por lo que esta ideolog?a pseudo-cient?fica puede imponer su pol?tica. Entre los disc?pulos de Lacan de ahora, hay, y este es el caso de los miembros de la Escuela de la Causa freudiana, quien ha renunciado a la pretensi?n de "curar" a los homosexuales (no es seguro que sea verdadero para todos los lacanianos., sin hablar de las otras corrientes). Pero est?n obsesionados por el movimiento gay y l?sbico, que al parecer constituye un verdadero problema para ellos. Varios art?culos del ?ltimo n?mero de su revista, La Cause freudianne, dedicada a los "gays en an?lisis" traduce esta perturbaci?n (tanto mayor cuanto que han estado muy perturbados por verse acusados de homofobia). Para responder, de manera iterativa, a lo que he escrito, son llevados a adoptar una estrategia bastante ingenua, que consiste en retomar por su cuenta la cr?tica de la "identidad" llevada al interior del espacio gay y l?sbico por te?ricas como Judith Butler y la corriente a la que se le ha llamado "teor?a queer". Al producir "identificaci?n", el movimiento gay colocar?a a los homosexuales bajo la ?gida de un "significante amo", mientras que la teor?a queer, deconstruyendo las identidades, permitir?a privilegiar las singularidades individuales. Y es precisamente eso lo que har?a por su parte el psicoan?lisis. De tal manera, el significante "gay", ser?a un yugo; el psicoan?lisis, una liberaci?n, a la manera del pensamiento "queer". De tal forma encontramos al lacanismo proclam?ndose "queer" contra quienes se proclaman gays. ?Habr?se visto! Se?alemos primero que resulta muy curioso que psicoanalistas, que durante tanto tiempo (y esto a?n no se termina) encerraron a los gays y lesbianas en categor?as fijas y constringentes (la "homosexualidad", los "perversos" de los que habla Lacan), dirigen un reproche a un movimiento -y a las autodesignaciones que produjo- cuyo objetivo era precisamente escapar a ese dominio psiqui?trico-psicoanal?tico. Hay mil maneras de ser "gay". La identificaci?n cultural y pol?tica no impide de ninguna manera que cada quien pueda acceder a su "fantasma fundamental" o a su "goce" particular y el "significante gay" no impone nada a nadie: ninguna uniformidad, ninguna unidad (contrariamente a los conceptos psicoanal?ticos que son en su conjunto "significados amo", por esencia). por el contrario: tiende a crear las condiciones para que estas singularidades sean reconocidas y puedan vivirse y expresarse. La misma Judith Butler no ha dejado de proclamar la importancia de la identidad como punto de anclaje de las movilizaciones, y siempre ha inscrito su trabajo dentro del movimiento feminista y del movimiento gay y l?sbico (verdaderamente no hay que haberla le?do para pensar lo contrario). Su libro de 1990, Gender trouble, naci? en el espacio de la reflexi?n feminista: y el g?nero que propone all? evidentemente no consiste en rechazar el movimiento feminista, sino en rechazar la estrechez -y la homofobia- de tal movimiento desde el momento en el que ?ste permanece centrado en torno de la categor?a "mujer", concebido como un conjunto homog?neo, lo cual conduce a no pensar "la opresi?n" padecida por "las mujeres" m?s que en los t?rminos de la jerarqu?a de los "g?neros" (los hombres oprimen a las mujeres) y nunca en los de una opresi?n que se ejerce sobre ciertas identidades sexuales o ciertas sexualidades. Para ella, como para Gayle Rubin, se trataba de refutar al feminismo en la medida en que rechaza ciertas identidades, como las que se encuentran en las parejas lesbianas butch-mujer, a quienes las feministas cl?sicas acusaban de querer copiar los roles masculino y femenino de las parejas heterosexuales. M?ltiples ideas coexisten, era urgente subvertir las concepciones fijas de la identidad ("las mujeres") para ampliar el movimiento feminista a todas aquellas que escapan a las normas, a los esquemas dualistas. (Por otro lado, debo se?alar de paso que todo el trabajo de Butler consist?a en ese momento en oponerse al feminismo diferencialista, al feminismo de la "diferencia de los sexos" y en especial al que se inspiraba en Lacan- sobre todo en Luce Irigaray. Por lo tanto, ser?a parad?jico que esta cr?tica radical y antilacaniana de la "diferencia de los sexos" sea recuperada ahora por los lacanianos, sin que eso tenga la menor incidencia sobre el lugar central que conceden al concepto de "diferencia de sexos".) Se podr?a afirmar lo mismo de la relaci?n de "queer" con "gay" o "gay y l?sbico". La "teor?a queer", y me permito recordar que fui yo quien la dio a conocer en Francia al invitar al coloquio que organic? en Baubourg en 1977, a Eve Kosofsky Sedgwick, cuya ponencia se titulaba: "Construir significaciones queer" y por otro lado considero que la ?nica contribuci?n te?rica francesa al pensamiento queer es mi libro Una moral de lo minoritario) no tiene como objetivo rechazar o abolir al movimiento gay y l?sbico, sino dar un lugar en este movimiento a una multiplicidad de identidades, sobre todo para incluir en ?l a los transg?nero, a los bisexuales, etc. Ciertamente hay en el pensamiento de Butler oposici?n entre el individuo y la "comunidad" o el "movimiento" gay y l?sbico. Hay una extensi?n del movimiento y de sus preocupaciones pol?ticas. En todo caso, corroborar que las identidades no son ni fijas, ni estables, ni coherentes no significa de ninguna manera que un movimiento pol?tico y cultural pueda anclar sus movilizaciones en la "identificaci?n" aunque ?sta sea parcial y provisoria. La convergencia pol?tica es, en cambio, fundamental. Por consiguiente, me parece evidente que La Cause freudienne usa conservadoramente la "teor?a queer" y la obra de Butler. Uso que no dejaba de horrorizar a la misma Butler. Con toda evidencia, los autores de los art?culos de ese n?mero imaginan que este acto de magia, a trav?s del cual los psicoanalistas se presentan ahora como los agentes de una emancipaci?n de los gays y de la tutela del "significante" gay, va a permitir al psicoan?lisis recuperar su hegemon?a, burlando a la cr?tica gay que la hab?a puesto en aprietos. Su avidez por reclamarse de Judith Butler y de lo "queer" tiene verdaderamente algo de sospechoso. Eso s?lo expresa su esperanza de que el "momento gay" pase r?pidamente. o lo que ellos consideran como el "momento gay", como lo confiesa con mucha franqueza Jacques-Alain Miller (que ironiza sobre el apremio que muestran sus amigos. al mismo tiempo que se deja ir a su vez), pues este "momento gay" les molesta mucho ya que refuta radicalmente su poder, sus discursos. En efecto, despu?s de todo, ellos habr?an podido desarrollar, hace mucho tiempo, observaciones an?logas inspir?ndose en Deleuze y Guatari. Pero no lo hicieron, sin duda porque eso hubiera podido resultar m?s peligroso para ellos, en la medida en que no hubieran podido hablar de la multiplicidad de los deseos, de las singularidades, de la "transversalidad", etc. Sin estar obligados de arrojar por la borda el Edipo y la Castraci?n. mientras que ahora parece que van a poder pretender que son "queer" sin modificar en nada sus conceptos, lo que dicen, lo que hacen, lo que son: afirman que son "queer", pero no renuncian para nada a todas esas nociones que conforman el basamento -heterosexista y hom?fobo- de la teor?a anal?tica (Edipo, Castraci?n, Falo.). Pero, no estoy seguro de que eso sea posible para ellos. Por otra parte es sintom?tico que al criticar de esta manera al movimiento "gay", los art?culos de ese n?mero de La Cause freudienne s?lo se interesen en los hombres. Si hubieran tomado en consideraci?n a las lesbianas, la cuesti?n de la "identificaci?n", se hubiera transformado de manera singular: m?s compleja, menos comprensible. ?De qu? manera la participaci?n com?n en un movimiento conducir?a a los hombres y las mujeres a sub-sumar sus identidades, sus deseos, sus fantasmas bajo un mismo "significante"? ?Cu?l es pues la relaci?n de las lesbianas con el "significante amo" que ser?a la palabra "gay"? Acaso no refutaron justamente ellas el uso de la palabra ?nica para designar a la vez a los hombres y a las mujeres, llevando a una reflexi?n sobre el lugar de las lesbianas en el movimiento gay y l?sbico, sobre la especificidad de sus vidas, de sus aspiraciones, de sus deseos, de sus fantasmas (los cuales est?n, as? mismo, muy lejos de ser homog?neos y unificados). Por ello espero un n?mero especial sobre las lesbianas. Y sobre todo, puesto que los lacanianos parecen estar tan interesados en Judith Butler, en la "teor?a queer" y en las sexualidades "rebeldes" (que ahora vengan lacanianos a recordar, contra el movimiento gay, que existen sexualidades rebeldes resulta muy chusco), espero tambi?n el n?mero que no deber?an dejar de dedicar a los/las transexuales. Dados los horrores retr?grados y liberticidas que hasta el momento han escrito a ese respecto, me temo que a?n tengan cierto camino que recorrer antes de ser totalmente "queer". Por otra parte, resulta divertido que puedan celebrar a Judith Butler porque pone en tela de juicio a la identidad gay proclamando al mismo tiempo una dudosa admiraci?n por el libro del fundamentalista religioso Benny L?vy, ?tre juif. Un coloquio de homenaje a este ?ltimo ha reunido recientemente a Jacques-Alain Miller, Jean Claude Milner, Alain Finkilkraut, Bernard-Henry L?vy. Divertido o m?s bien digno de consternaci?n, pues Judith Butler se define como una "jud?a progresista", vinculada con los derechos de los Palestinos, tampoco se entiende bien c?mo podr?a estar enrolada por (o al lado de) aquellos mismos que celebran la pol?tica que sostiene el actual gobierno israel?. Para colmo, no se entiende bien c?mo les ser?a posible el hacer cohabitar, en el espacio de sus referencias intelectuales, a Judith Butler, eminente intelectual, radical y subversiva -que encarna el trabajo del pensamiento-, y a esos fast-thinkers que tambi?n describ?a Bourdieu en su libro sobre la televisi?n, farsantes sin ideas, conformistas y conservadores, como Bernard-Henry L?vy o Alain Finkilkraut- quienes encarnan verdaderamente la derrota del pensamiento. (Cuando se piensa que Lacan se daba como interlocutores a Jakobson, L?vi-Strauss, Foucault., ?qu? picada! ?Qu? delicuescencia!) Por ello me pregunto, para concluir: ?acaso no es contra la Escuela de la Causa Freudiana y de sus semejantes que pronto ser? preciso defender la existencia de una vida progresista en Francia, e incluso de una vida intelectual, a secas? Las intervenciones que siguen a mi conferencia se olvidan de mis referencias a las derivas pol?ticas de la Escuela de la Causa Freudiana, pero se concentran de una manera compulsiva sobre los ataques que hice contra Lacan. Las observaciones se despliegan seg?n dos ejes. En primer lugar, me dicen, no he hablado sino de "Lacan I y Lacan II" pero que no conozco a "Lacan III". En respuesta a tal objeci?n, hago observar que, si me conceden que tengo raz?n en Lacan I y Lacan II, ?por qu? no se desentienden de los escritos de esos periodos? Y en la medida en que Lacan III, si comprend? bien, s?lo comienza en los a?os 1970, y que muri? en 1981, finalmente s?lo dejar?a que perdurara una muy peque?a parte de su obra. Despu?s les cito textos que pertenecen al periodo que ellos definen como "Lacan III" y que casi no son m?s atractivos que los otros. En ese momento se abre una segunda l?nea de defensa: me dicen que no comprendo nada de Lacan. Tengo la impresi?n que los lacanianos se complacen en la ex?gesis: un texto nunca dice lo que dice con toda evidencia, conviene siempre interpretarlo, someterlo a la glosa infinita. Cada vez que cito una frase, una f?rmula de Lacan, me responden que no significa lo que creo. Termino por se?alarles a mis interlocutores que resulta muy dif?cil dialogar, en estas condiciones, puesto que las palabras no tienen el mismo sentido para ellos y para m?. Es un poco como si me encontrara en medio de una secta que tuviera su propia lengua, sus palabras codificadas. A pesar de todo, la atm?sfera es muy cordial e incluso bastante calurosa. Despu?s del encuentro, algunas personas se dan cita en torno a una copa. Judith Miller me dice "Es verdad que la Escuela de la Causa no se moviliz? a favor del Pacs. Se debe a que eso nos parec?a una reivindicaci?n evidente. Nos equivocamos. Pero debimos haber intervenido para reafirmar que lo que se dec?a en nombre del psicoan?lisis no pod?a haber sido dicho en nombre del psicoan?lisis." Le digo que ahora se pueden comprometer por el derecho al matrimonio, por el derecho a la adopci?n. Pero parece m?s reticente. Los psicoanalistas siempre est?n retrasados con respecto a la sociedad. En el curso de la conversaci?n, le recuerdo que su madre, Sylvia Lacan, me hab?a contado, como respuesta a las preguntas que le hab?a planteado en el momento en que escrib?a mi biograf?a de Foucault, que ella se acordaba perfectamente de una cena, en los a?os 1960, durante el cual Foucault hab?a declarado ante Lacan: "No existir? civilizaci?n mientras no se autorice el matrimonio entre hombres." (Foucault ten?a una manera de pensar la homosexualidad muy caracter?stica de los gays de esa generaci?n: no hablaba sino de homosexuales masculinos. Pero evidentemente, la afirmaci?n significaba: "mientras el matrimonio entre personas del mismo sexo.") Yo refer? esa frase en mi libro, y extra?amente, nadie la ha invocado nunca como una de las tomas de posici?n de Foucault sobre esa cuesti?n. Cierto es que referirse a Foucault en este terreno -y sobre todo gente que se cuidar?a de referirse a ?l sobre otros temas-, siempre tiene la funci?n de oponerse a la reivindicaci?n al derecho al matrimonio. Ser?a interesante escribir un peque?o estudio sobre los usos de Foucault, y sobre todo sobre ese uso interdictivo, de conservadores de derecha y de izquierda, en nombre de la "subversi?n" que se supone que los gays encarnan y que est?n forzados a encarnar. [1] . Jean-Claude Milner, Existe-t-il une vie intellectuelle en France?, Lagrasse, Verdier, 2002. Adrian Ortiz, Buenos Aires. adrortiz at yahoo.com ortizadrian at hotmail.com adrianortiz at tutopia.com aortiz at psi.uba.ar adrortz at netscape.net http://www.angelfire.com/ok/AdrianOrtizPoube 1551064192 54 11 48133564 __________________________________ Yahoo! Music Unlimited Access over 1 million songs. Try it free. http://music.yahoo.com/unlimited/ _______________________________________________ A question? click Help-Me at lutecium.org Lutecium-group mailing list Lutecium-group at lutecium.org http://cerium.lutecium.org/cgi-bin/mailman/listinfo/lutecium-group --------------------------------------------------------------------------------------- Wanadoo vous informe que cet e-mail a ete controle par l'anti-virus mail. Aucun virus connu a ce jour par nos services n'a ete detecte.
ello espero un n?mero especial sobre las lesbianas. Y sobre todo, puesto que los lacanianos parecen estar tan interesados en Judith Butler, en la "teor?a queer" y en las sexualidades "rebeldes" (que ahora vengan lacanianos a recordar, contra el movimiento gay, que existen sexualidades rebeldes resulta muy chusco), espero tambi?n el n?mero que no deber?an dejar deMEMBRE SPEL
CATHERINE BESSON-PHILIBERT 3 PLACE DES HEROS ? 89100 SENS ? texte r?vis? ? partir de la RU - Commission D?ontologie du 1er/10/05 CHARTE DE DEONTOLOGIE ET D?ETHIQUE DES PSYCHOLOGUES EN EXERCICE LIBERAL ASSISES Cette Charte entend d?finir et soutenir les conditions d?une assise morale et des r?gles d?exercice pour les praticiens de la Psychologie qui d?tiennent le Titre de Psychologue, dans le cadre d?un exercice lib?ral. Elle se veut un code d?honneur du professionnel en exercice lib?ral, visant ? pr?ciser l?engagement moral du psychologue envers ceux qui le consultent. Elle entend fonder sa l?gitimit? dans un cadre l?gal?: elle vise sa l?galisation, appuy?e sur les d?crets de comp?tence de l?exercice de la profession, ceux-ci restant ? ?tablir. Au plan g?n?ral europ?en, cette Charte se r?f?re ? un ??M?ta-Code?? ?dict? en 1981par la F?d?ration Europ?enne des Associations de Psychologues (FEAP)?: il s?agit de la Charte Europ?enne des Psychologues, bas?e sur quatre principes fondamentaux et premiers. Celle-ci vise l?harmonisation europ?enne en cours des Codes nationaux. Au plan sp?cifique de l?exercice lib?ral, la Charte de d?ontologie et d??thique ?tablit d?autres principes fondamentaux et secondaires. DEFINITION FONDAMENTALE ET PREMIERE?: CHARTE EUROPENNE DES PSYCHOLOGUES Texte (situ? en page 19 du Code de D?ontologie des Psychologues / France) Les psychologues en Titre et en exercice lib?ral s?engagent ? la respecter et ? la faire respecter. DEFINITION FONDAMENTALE ET SECONDAIRE?: CHARTE DES PSYCHOLOGUES EN EXERCICE LIBERAL (FRANCE) L?existence de cette Charte a pour sens d?expliciter les principes suivants, sur lesquels chaque psychologue en exercice lib?ral entend fonder sa pratique. Il s?agit d?un choix d?exercice responsable, libre et confidentiel quant ? son cadre d?intervention, celui-ci portant sur le psychisme?: c?est ? dire ni institutionnel, ni m?dical, ni ?ducatif, ni r??ducatif, au sens de toutes pratiques non fond?es par un dipl?me universitaire de niveau D.E.S.S., D.E.A (avec stages),MASTER ou DOCTORAT en Psychologie. Ce dipl?me int?gre une formation th?orico-clinique obligatoire avec stages, tout au long du cursus. Les psychologues en Titre, signataires de la pr?sente Charte de D?ontologie et d??thique des Psychologues en Exercice lib?ral, s?engagent ? la respecter et ? la faire respecter. PREMIER PRINCIPE?: LE SENS DE LA CHARTE POUR L?EXERCICE LIBERAL DU PSYCHOLOGUE 1? - faire respecter le Titre et l?exercice de la profession de Psychologue de mani?re g?n?rale (c?est ? dire dans tous ses champs d?exercice) et de mani?re particuli?re (au regard de la sp?cificit? de la fonction du psychologue en exercice lib?ral). 2? - faire respecter la r?glementation du Titre de psychologue. La profession de Psychologue est r?glement?e, en France, par la loi n?85-772 du 25 juillet 1985, laquelle conf?re le Titre de Psychologue ? chaque personne titulaire d?un dipl?me universitaire de haut niveau, li? ? une formation fondamentale et appliqu?e (au moins, cinq ann?es apr?s le BAC)?: soit, d?un D.E.S.S. de Psychologie, D.E.A. (avec stages), MASTER ou DOCTORAT en Psychologie. Ce dipl?me int?gre les dipl?mes universitaires de Licence et Ma?trise en Psychologie qui sont obligatoires, et une formation th?orico-clinique avec stages, tout au long du cursus. Ou bien d?un titre par ?quivalence, selon les lois en vigueur. 3? - faire respecter l?existence d?une richesse et d?une comp?tence particuli?res du Psychologue en exercice lib?ral, qualification bas?e sur un corpus de connaissances th?oriques et cliniques objectiv?es ? l?Universit? et de compr?hension des situations humaines et psychologiques, dans leur complexit?. En effet, nombre de psychologues en exercice lib?ral sont ?galement titulaires d?une qualification en Psychologie relevant d?un Doctorat ou de dipl?mes universitaires ant?rieurs ?galement de haut niveau.Les psychologues sont souvent d?tenteurs d?une formation universitaire fondamentale de cinq ? quinze ann?es apr?s le BAC, principalement dans le domaine des Sciences humaines. Enfin, outre leur formation th?orique et pratique initiale de haut niveau , nombre de psychologues se dotent d?une formation personnelle (psychanalyse, psychoth?rapies), y compris une formation continue indispensable pour d?velopper la qualit? scientifique de la pratique, voire des activit?s de recherche. 4? - faire respecter la libert? et la responsabilit? professionnelles du Psychologue en exercice lib?ral, quant ? ses positions, interventions et d?cisions, dont il est seul ? pouvoir r?pondre, au regard de ses interlocuteurs. 5? - prot?ger le public contre la banalisation ou les d?tournements abusifs de l?usage de la science psychologique, ? travers les utilisateurs de toutes pratiques, m?thodes et techniques (notamment les techniques se r?clamant d?une r??ducation du psychisme), tous discours parl?s ou ?crits, issus de savoirs non universitaires en Psychologie (c?est ? dire des savoirs non r?f?r?s au Titre de Psychologue et se r?clamant d?une comp?tence psychologique seulement suppos?e). Il n?y a de Psychologie que l? o? se tient un Psychologue.?: seul, le Psychologue peut d?terminer ce qui rel?ve du dit ??psychologique?? et garantir son cadre pratique. Le psychologue est un professionnel qui pose son acte, en exer?ant sa vocation critique envers le dit ou le fait psychologique. Il est le seul ? pouvoir le l?gitimer. 6? - prot?ger les psychologues en exercice lib?ral contre les d?tournements abusifs de l?usage de leur Titre et sp?cialit?s, ? travers toutes pratiques, m?thodes et techniques (notamment les techniques se r?clamant d?une r??ducation du psychisme), tous discours parl?s ou ?crits, issus de savoirs non universitaires en Psychologie (c?est ? dire des savoirs non r?f?r?s au Titre de Psychologue et se r?clamant de la dite ??Psychologie??). a - Contre les d?tournements de la nomination de leur pratique par tous termes int?grant la notion de ??psychologue??, ??psychologie?? et/ou ??psychologique??. Seul, le psychologue peut d?signer le champ o? il exerce sa comp?tence. b ? Contre les d?tournements de la pratique psychologique, est ?tablie une s?paration des savoirs fondamentaux universitaires en Psychologie (r?f?r?s au Titre de Psychologue) d?avec les savoirs, pratiques et techniques non issus d?une formation universitaire fondamentale et appliqu?e en Sciences humaines psychologiques, cette formation ?tant r?glement?e par un dipl?me universitaire conf?rant le Titre de Psychologue (cf. 2?). En cons?quence, ne sont pas reconnues toutes formations non conformes ? ce Titre. Le psychologue est un professionnel qui pense sa pratique. Cette pratique rel?ve de la cat?gorie de l?action dans un monde humain non r?duit ? l?approche m?dicale, dans la mesure o? son intervention porte sur les d?pendances et souffrances psychologiques. Il ne s?agit ni d?un m?decin, ni d?un technicien, ni d?un r??ducateur, ni d?un pseudo ??psycho-r??ducateur??. SECOND PRINCIPE?: L?ESPRIT DE LA CHARTE POUR L?EXERCICE LIBERAL DU PSYCHOLOGUE 1? - L?observance du secret professionnel psychologique, li? ? un strict respect de la personne et de ses droits fondamentaux, ? savoir le respect de sa libert? en tant que sujet ne s?appartenant qu?? lui-m?me. Dans cette perspective, il s?interdit de tirer profit des ?tats de d?pendance ou de fragilit? ? qu?ils soient chroniques ou provisoires ? des personnes en demande. Il s?interdit aussi de d?pendre lui-m?me de toute influence. Il est un professionnel libre de toutes pressions m?diatiques, id?ologiques ou ? valeur normative. Il est notamment libre de toute appartenance ? une ?cole de pens?e unique et de quelque enfermement technique que ce soit. Il r?pond essentiellement ? une discipline fondamentale et pratique en Sciences humaines.. 2? - L?observance d?une position ?thique pour lui-m?me?: le psychologue en exercice lib?ral est garant pour lui-m?me de savoir s?inscrire dans la communaut? humaine, au titre de l?exp?rience qu?il a faite par lui-m?me de sa capacit? ? supporter la souffrance et ? s?ouvrir aux autres. C?est dans cette capacit? ? se situer comme vivant dans la communaut? humaine, ? s?inscrire dans l?intersubjectivit? sans primat de pouvoir sur l?autre, et ? discerner son implication personnelle dans la compr?hension de chaque personne, qu?il fonde son identit? professionnelle. (suppression de son identit? personnelle ). Le psychologue pose ses actes tant dans le cadre d?une responsabilit? professionnelle. individuelle, que d?une responsabilit? de citoyen. Il est aussi membre de la cit?. 3? - L?observance d?une position ?thique et symbolique pour les autres?: le psychologue en exercice lib?ral se porte garant, au c?ur de la cit?, des valeurs humaines visant le respect, la promotion et l?autonomie de la personnalit? du sujet, dans sa dimension humaine, libre et vivante.. Il vise ? relier le sujet en souffrance ou en rupture de liens, ? son environnement humain Son travail rel?ve, ? partir d?une demande pr?alable de la part de la personne et d?une relation de confiance bas?e sur l??coute et la parole, d?une construction ou d?une reconstruction symbolique pour le sujet. Le psychologue est un professionnel qui reconna?t la personne dans sa dimension psychique, en tant que sujet capable de s?approprier sa singularit? et son histoire, face aux obstacles qu?il rencontre dans sa vie. Il vise ? ?tablir ou ? r?tablir le sujet en demande ? qu?il soit enfant, adulte ou groupe familial - dans sa capacit? psychologique ? gouverner sa vie et ? gagner en autonomie psychique. La relation humaine psychologique appartient ? la sph?re de la libert? des personnes et de la volont? du gouvernement de soi-m?me. 4? - L?observance d?un travail psychologique ? favoriser chez les autres, l? o? il prend en compte la souffrance humaine ? son niveau sp?cifique et l? o? il interroge ses causalit?s, ? l?intersection de la personne dans son rapport ? elle-m?me et dans son rapport ? sa souffrance propre, dans tous les secteurs de la vie. En ce lieu psychique, le psychologue en exercice lib?ral ?tudie et explore la nature et la complexit? des situations humaines, sociales et psychologiques rencontr?es. Il explore les conditions o? le sujet, dans sa personnalit? psychique, est au centre ou se trouve d?centr? de sa propre vie. Il cherche ? identifier ces conditions, ? rep?rer les attentes, les conflits et toutes formes d?ali?nation psychique. Sa vis?e est de faciliter l?acc?s du sujet aux aspects de la personnalit? qu?il per?oit comme une entrave au d?veloppement de sa dynamique de vie et comme une d?liaison de son identit? psychique et sociale. Le psychologue est un professionnel qui ?tudie et traite les rapports r?ciproques entre la vie psychique et les comportements individuels et collectifs, afin de promouvoir l?autonomie de la personnalit?, au sein des ?volutions soci?tales. . 5? - La protection contre les abus et d?viations de la pratique ??sauvage?? de la ?psychologie?: le psychologue en exercice lib?ral rep?re et d?nonce toutes formes de d?pendance, d?influence ou de manipulation, face notamment aux risques sectaires. Le psychologue est un professionnel qui se montre vigilant dans sa responsabilit? soci?tale, face ? toute forme de transgression de la loi. 6??: L?observance d?une position clinique?: le psychologue en exercice lib?ral se porte garant des dispositifs qu?il choisit de mettre en ?uvre, parce qu?il est r?f?r??: - d?une part, ? un ensemble de connaissances th?oriques et cliniques sur lesquelles il s?appuie, parce que celles-ci se situent au fondement des savoirs civilisateurs. - d?autre part, aux connaissances et savoirs de ses pairs. - enfin, ? sa capacit? de cr?ation personnelle?: au nom de ces r?f?rences g?n?rales, il se donne aussi les moyens de d?velopper des m?thodes, de mani?re cr?ative, m?thodes qu?il doit pouvoir justifier devant une personne de m?me niveau de qualification universitaire. Le psychologue est un professionnel dont la pratique s?origine dans un contrat moral d?engagement ?tabli entre les parties?: c?est ? dire entre la personne qui le consulte et lui-m?me. Le champ relationnel psychologique rel?ve d?un accord entre les personnes et r?pond ? la recherche d?une construction. TROISIEME PRINCIPE?: REGLES DE CONDUITE DE L?EXERCICE LIBERAL POUR LE PSYCHOLOGUE 1? - Le psychologue est libre d?accepter ou de refuser de r?pondre, soit ? la question qui lui est pos?e, soit ? la mission qui lui est propos?e. A ce titre, il r?pond ? un devoir de probit?, lequel consiste ? de se doter des meilleurs moyens pour y r?pondre, en fonction des comp?tences sp?cifiques qu?il d?tient. Ces moyens reposent sur une ?thique, socle d?un questionnement capable de soutenir et d??tablir son intervention. A d?faut de pouvoir s?en doter, lorsqu?il estime que la mission propos?e n?entre pas dans le champ de ses comp?tences, il sait orienter vers d?autres confr?res. 2? - La d?marche professionnelle du psychologue r?pond ? une exigence ? la fois m?thodologique et ?thique, dans le cadre de la mission qu?il a pu accepter. Sa mise en ?uvre prend en compte et discrimine les conditions complexes qui rel?vent de la sph?re des comportements humains. Elle porte vers la meilleure inscription possible du sujet dans la civilisation et vers son ouverture au meilleur exercice possible de sa subjectivit?. 3? - le psychologue s?appuie sur des ?changes th?orico-cliniques et sur une ?valuation par ses pairs.Il doit s?abstenir de?tout comportement d?loyal envers ses confr?res. A ce titre, il respecte la confraternalit? avec ces derniers et ne les contredit pas d?une mani?re non fond?e. En cas de litige ou de recherche de compr?hension, il sait faire appel ? un ?change de points de vue, dans le strict respect de la confidentialit? du cadre faisant intervenir les personnes, afin de prendre la position dont il est ? m?me de d?cider. 4? - Le psychologue peut utiliser le support d?outils scientifiquement ?tablis pour mener ? bien sa mission (tests, bilans, ?valuations, rapports ou ?preuves de personnalit? ou autres, en fonction du champ de son exercice). Il dispose et juge du choix et de la pertinence de ses outils et m?thodes. Quiconque ne peut lui faire injonction d?une position particuli?re pour d?terminer son acte.. (suppression de ??dans sa comp?tence??) QUATRIEME PRINCIPE?: LE CADRE D?EXERCICE POUR LE PSYCHOLOGUE EN EXERCICE LIBERAL 1? - L?exercice lib?ral se pratique en cabinet priv?, en entreprise, pour des organismes, organisations ou associations, au domicile de la personne en demande, et dans toutes situations o? le psychologue per?oit des honoraires et non un salaire. 2? - Cet exercice lib?ral n?est conditionn? ? aucun lien de subordination avec toute profession que ce soit, y compris celle de psychologue. En exercice lib?ral, un confr?re ne peut en engager un autre. Le contrat de collaboration rel?ve d?un engagement entre les parties et ne peut exc?der 30% du prix de la consultation. La vente de client?le est obsol?te. 3? - Ne peut ?tre consid?r? comme lib?ral, tout salari? r?alisant des actes priv?s sans ?tre d?clar? ? l?URSSAF. 4? - Le psychologue en exercice lib?ral s?acquitte de ses cotisations obligatoires (URSSAF, CIPAV, Assurance Maladie, Taxe Professionnelle) et se trouve en r?gle avec la Pr?fecture et l?Urbanisme, selon la l?gislation locale en vigueur. Il lui est conseill? de prendre une assurance pour sa responsabilit? civile, professionnelle et juridique, celle-ci n??tant pas obligatoire. 5? - Si le psychologue en exercice lib?ral choisit les m?thodes et r?f?rences th?oriques qu?il juge n?cessaire de mettre ?uvre dans l?int?r?t du sujet, de m?me, il se doit d?enrichir sa formation initiale de mani?re continue, en fonction des orientations th?oriques et pratiques qui rel?vent de son libre arbitre et de ses int?r?ts professionnels propres. 6? - Le psychologue en exercice lib?ral d?veloppe un esprit d?ouverture aux partenariats dans tous les secteurs, au nom de sa responsabilit? soci?tale, ce dans l?int?r?t unique des personnes?: Sant?, Education, Enfance, Parentalit?, Famille, Justice, Entreprise, Urbanisme, Handicap, situations de crise et/ou d?urgence, victimologie. Cependant, il lui appartient de poser les limites qui lui semblent n?cessaires, en cas de confusion possible entre l??thique de sa propre pratique et la pratique de tiers intervenant dans d?autres champs professionnels et susceptibles de faire injonction, ce en conformit? avec les dispositions l?gales en vigueur. 7? - De la m?me mani?re, des limites pr?ventives sont ? poser, pour garantir le cadre de l?exercice psychologique. En effet, tous propos rapport?s hors cadre de l??change entre le psychologue et le sujet peuvent subir des transformations et des d?formations. En cons?quence, ces propos rapport?s ne sauraient t?moigner du contenu exact de l?entretien. Le statut conf?r? ? la parole inscrite dans ce cadre recouvre, par d?finition, une valeur subjective et non communicable. Il s?agit d?un travail sur la parole et son ?coute, ? la crois?e de l?imaginaire, du symbolique et de la r?alit?, lequel est ? respecter pour sa singularit?. 8? - Dans ce contexte relationnel hautement sensible, la parole constitue un acte ? part enti?re, ? travers lequel le professionnel se trouve confront? ? des personnalit?s parfois fragiles et paradoxales. CINQUIEME PRINCIPE?: LE CADRE DE LA CONSULTATION POUR LA PERSONNE EN DEMANDE 1? - Toute personne peut consulter directement le psychologue de son choix. Il n?existe pas de prescription m?dicale ou toute autre prescription pour avoir acc?s ? cette consultation. 2? - Le psychologue en exercice lib?ral d?veloppe des qualit?s humaines d?accueil et de consultation?: ouverture, disponibilit?, bienveillance, neutralit?, attention, conditions mat?rielles qui garantissent le bien-?tre de la personne, la confidentialit? du cadre et sa neutralit?. 3? - Le psychologue en exercice lib?ral agit dans la transparence. Il explique les modalit? du contrat moral qui pr?cise le cadre des consultations et/ou s?ances et pose les modalit?s du paiement. Ces modalit?s sont?: - la personne consultante est inform?e des r?gles de fonctionnement et des caract?ristiques de la pratique du psychologue, dont - formation et r?f?rences th?oriques - d?roulement de la d?marche - dur?e de la consultation et tarifs (dur?e suffisante - honoraires libres et accessibles) 4? - Le psychologue en exercice lib?ral r?pond ? la demande, dans la reconnaissance et le respect du sujet, conform?ment ? son ?thique et dans le respect de cette Charte. Il garantit la confidentialit? et le secret professionnel psychologique, cette disposition se situant au fondement de la demande, ce en conformit? avec les lois en vigueur. 5? - Le respect du secret professionnel psychologique se situe en ad?quation directe avec le principe du respect du secret professionnel, tel qu?il est d?fini par la Charte europ?enne des psychologues (cf?: a) et par l?Union Nationale des Professions Lib?rales (U.N.A.P.L.) (cf?: b). a ? le respect et le d?veloppement du droit des personnes et de leur dignit??: ce principe implique que le psychologue respecte et oeuvre ? la promotion des droits fondamentaux des personnes, de leur libert?, de leur dignit?, de la pr?servation de leur intimit? et de leur autonomie, de leur bien-?tre psychologique. Il ne peut accomplir d?actes qu?avec le consentement des personnes concern?es, sauf dispositions l?gales imp?ratives. R?ciproquement, quiconque doit pouvoir, selon son choix, s?adresser directement et librement ? un psychologue. Il assure la confidentialit? de l?intervention psychologique et respecte le secret professionnel, la pr?servation de la vie priv?e, y compris lorsqu?il est amen? ? transmettre des ?l?ments de son intervention. b ? le professionnel lib?ral est celui dont la fonction sociale est d?apporter ? des personnes physiques ou morales qui l?ont librement choisi, des services non commerciaux sous des formes juridiquement, ?conomiquement, et politiquement ind?pendantes et qui, dans le cadre d?une d?ontologie garantissant le respect du secret professionnel et d?une comp?tence reconnue, demeure personnellement responsable de ses actes? Les professionnels lib?raux sont tenus au secret professionnel. Cette obligation de confidentialit? qui s?impose ? toutes les professions lib?rales et plus particuli?rement aux professions m?dicales, aux experts-comptables, g?om?tres, avocats et notaires, induit des rapports de confiance entre le professionnel et son client ou patient attach? au maintien de ce secret professionnel. Cette confiance garantit l?obtention d?un service personnalis?. 6? - Le psychologue en exercice lib?ral peut communiquer - dans la seule mesure o? il le juge utile - oralement ou par ?crit ? la personne concern?e et ou ? un tiers avec l?accord de la personne, les ?l?ments dont il dispose et qu?il choisit de restituer. SIXIEME PRINCIPE?: LE CADRE DE LA GARANTIE DE QUALITE DU PROFESSIONNEL LIBERAL?: ?PROBITE - ?RESPONSABILITE ? INDEPENDANCE - COMPETENCE ? IMPARTIALITE ? CONFIDENTIALITE ? SECRET PROFESSIONNEL?PSYCHOLOGIQUE? Le psychologue en exercice lib?ral r?pond aux valeurs communes des professions lib?rales r?glement?es en France et en Europe. Dans son cadre relationnel ? port?e symbolique, il engage sa responsabilit? personnelle, du fait des actes qu?il pose, et il garantit la qualit? du service humain rendu. (suppression de ??il garantit la qualit? de son exercice??). La nature de sa profession n?est ni commerciale, ni m?dicale, ni param?dicale, ni sociale, ni ?ducative, ni r??ducative du psychisme. Elle n?est pas inscrite au Code de la Sant?. Les personnes qui viennent consulter le psychologue dans son cabinet lib?ral ne sont ni des clients au sens commercial du terme, ni des patients au sens m?dical du terme, mais tout simplement ? c?est ? dire au sens fondamental du terme - des personnes en demande ou en souffrance qui sont ? respecter et ? envisager. Il s?agit d?une profession intellectuelle, orient?e sur la promotion de l?autonomie de la personne et de l??dification de son d?sir, dans une relation aux autres fondatrice de langage et de place ? trouver, dans la soci?t?. Ce service ? caract?re humain est ?tabli selon un processus o? une relation de confiance peut se mettre en ?uvre et s??tablir. En cons?quence, le service rendu aux usagers de la psychologie ressort principalement d?une intervention relationnelle, de parole et d??coute, ? port?e symbolique. Par d?finition, il s?agit d?un service essentiellement personnalis?, eu ?gard au registre strictement intime dans lequel il s?inscrit. Ce service est prot?g?, d?une part par la confidentialit? du cadre, d?autre part par la garantie du Titre universitaire de psychologue. TOUT PSYCHOLOGUE EST INVITE A SE RALLIER A CETTE CHARTE DE DEONTOLOGIE ET D?ETHIQUE DU PSYCHOLOGUE EN EXERCICE LIBERAL PRINCIPAUX CHAMPS ET COMPETENCES DE L?EXERCICE PROFESSIONNEL DU PSYCHOLOGUE, EN EXERCICE LIBERAL Le psychologue en exercice lib?ral est un professionnel qui pense sa pratique. Il d?termine cette pratique, par la recherche constante d?un ancrage de la personne qui le consulte dans un espace de pens?e ? valeur symbolique. Cette r?f?rence au symbolique s?inscrit dans une ouverture et une vectorisation de la pens?e, susceptible d?instaurer, de r?parer, de construire ou reconstruire, le travail toujours ? mettre en oeuvre de la civilisation, ? partir de l?espace individuel et subjectif. Ce psychologue cherche ? favoriser la construction des liens entre l?individu et la soci?t? dans un effort de compr?hension et de conciliation, tant dans l?int?r?t de la personne que dans celui de l?espace soci?tal o? chacun inscrit sa place, son d?si et sa vie. Il lutte contre la destruction des liaisons de toutes formes, notamment celles qui s?enracinent dans la haine et la pulsion de mort, ces forces n?gatives qui conduisent ? la guerre. Ce psychologue se situe dans une position d?ext?riorit?, ce ? vis?e de favoriser la mise en ?uvre d?un travail psychique pour la personne. Il situe son acte dans une perspective symbolique, si tant est que la personne en demande puisse l?accepter. Ce psychologue, dans son abord de la personne en demande, se s?pare de toutes sp?cialit?s d?approche des sympt?mes (notamment de type biologique, m?dical, param?dical, ?ducatif, social), pour chercher ? comprendre le sens la question pos?e par la personne. Sa recherche se situe dans l?exercice de la pens?e o? le rapport entre l?humain, l?imaginaire et le symbolique ne saurait ?tre ?radiqu?, face aux multiples formes de la r?alit?. Cependant, ? partir de sa place, il n?exclut pas la compl?mentarit? des approches. Ce psychologue peut s??tre soumis lui-m?me ? l?exp?rience de la remise en question de soi, ? travers le v?cu d?une psychanalyse ou d?une psychoth?rapie de type analytique. Ce psychologue ?tablit la qualit? de son travail en proposant des interventions ? court, moyen ou long terme, en aidant la personne ? travailler sa question, eu ?gard ? sa demande. 1? - LE CHAMP CLINIQUE Le psychologue-clinicien en exercice lib?ral vise l?observance d?un souci clinique approfondi?: il soutient le d?sir de vivre de fa?on autonome chez la personne en demande ou en souffrance qui le consulte. Le psychologue-clinicien est un professionnel du psychisme qui soutient et permet l?expression de la souffrance personnelle, autrement que sur un mode somatique et m?dicalis?. Son intervention consiste, au-del? de la plainte ou du sympt?me, ? favoriser le changement de la personne, vers la compr?hension de soi et le changement de ses repr?sentations et affects propres. La vis?e est d?aider la personne ? se rendre sujet d?elle-m?me et de son d?sir. Le psychologue-clinicien vise ? aider ? construire ou ? reconstruire l?espace de subjectivit? de la personne, en vue de l?aider ? faire ?merger et ?tablir sa propre v?rit? subjective. 2? - LE CHAMP DU TRAVAIL, DU DEVELOPPEMENT DES CARRIERES ET DE LA COMMUNICATION pour Marie-Ange HELIE 3? - LE CHAMP DE L?EXPERTISE JUDICIAIRE CIVILE ET PENALE pour Marie-Ange? 4? - LE CHAMP DE LA VICTIMOLOGIE Le psychologue en exercice lib?ral apporte sa contribution fondamentale dans le diagnostic, les modes d?intervention et les innovations de prise en charge de la souffrance psychique (notamment psychoth?rapiques), de ces syndromes particuliers que constituent les effractions psycho-traumatiques. Il s?agit de r?actions et de fixations susceptibles d??tre d?velopp?es, face ? un ?v?nement v?cu dans la r?alit?, suite ? des situations d?accidents, d?agressions (dont les agressions sexuelles), de catastrophes naturelles, d?attentats, de guerres, d?exclusions pouvant conduire ? la mort. La victimologie est une discipline r?cente et constitue un progr?s quant ? la reconnaissance et la prise en compte de ces syndromes. 5? - LE CHAMP DE LA FORMATION ET DE LA RECHERCHE Le psychologue en exercice lib?ral peut d?velopper, parall?lement ? son exercice lib?ral, des activit?s d?enseignant ou de chercheur, selon les dispositions l?gales en vigueur. Par exemple, il ne peut percevoir d?argent de la part des ?tudiants ou stagiaires, dans le cadre universitaire. Il s?abstient de toute proposition envers ses ?tudiants ou stagiaires pouvant amener ceux-ci ? lui demander des services lucratifs. Il s?abstient ?galement de d?tourner ses ?tudiants aux fins d?une client?le priv?e. (suppression de ??conform?ment ? la pr?sente Charte??). 6? - LE CHAMP DE LA SEMIOLOGIE, DE LA PUBLICITE ET DU MARKETING pour Marie-Laurence Etat des lieux, ce lundi 24 octobre, suite ? la r?union de ce samedi 22/10/05 . Mireille, peux-tu apporter dans le Gers le texte sur les comp?tences KINE ou INFIRMIER qui t?a ?t? fourni par l?infirmi?re/Pr?sidente des infirmiers????, pour commencer ? travailler ? quatre-4, la question de l?exercice des comp?tences ou des comp?tences de l?exercice. Ah, Aihi, je nage ? Catherine BESSON.PHILIBERT
dedicar a los/las transexuales. Dados los horrores retr?grados y liberticidas que hasta el momento han escrito a ese respecto, me temo que a?n tengan cierto camino que recorrer antes de ser totalmente "queer".
Por otra parte, resulta divertido que puedan celebrar a Judith Butler porque pone en tela de juicio a la identidad gay proclamando al mismo tiempo una dudosa admiraci?n por el libro del fundamentalista religioso Benny L?vy, ?tre juif. Un coloquio de homenaje a este ?ltimo ha reunido recientemente a Jacques-Alain Miller, Jean Claude Milner, Alain Finkilkraut, Bernard-Henry L?vy. Divertido o m?s bien digno de consternaci?n, pues Judith Butler se define como una "jud?a progresista", vinculada con los derechos de los Palestinos, tampoco se entiende bien c?mo podr?a estar enrolada por (o al lado de) aquellos mismos que celebran la pol?tica que sostiene el actual gobierno israel?. Para colmo, no se entiende bien c?mo les ser?a posible el hacer cohabitar, en el espacio de sus referencias intelectuales, a Judith Butler, eminente intelectual, radical y subversiva -que encarna el trabajo del pensamiento-, y a esos fast-thinkers que tambi?n describ?a Bourdieu en su libro sobre la televisi?n, farsantes sin ideas, conformistas y conservadores, como Bernard-Henry L?vy o Alain Finkilkraut- quienes encarnan verdaderamente la derrota del pensamiento. (Cuando se piensa que Lacan se daba como interlocutores a Jakobson, L?vi-Strauss, Foucault., ?qu? picada! ?Qu? delicuescencia!)
Por ello me pregunto, para concluir: ?acaso no es contra la Escuela de la Causa Freudiana y de sus semejantes que pronto ser? preciso defender la existencia de una vida progresista en Francia, e incluso de una vida intelectual, a secas?
Las intervenciones que siguen a mi conferencia se olvidan de mis referencias a las derivas pol?ticas de la Escuela de la Causa Freudiana, pero se concentran de una manera compulsiva sobre los ataques que hice contra Lacan. Las observaciones se despliegan seg?n dos ejes. En primer lugar, me dicen, no he hablado sino de "Lacan I y Lacan II" pero que no conozco a "Lacan III". En respuesta a tal objeci?n, hago observar que, si me conceden que tengo raz?n en Lacan I y Lacan II, ?por qu? no se desentienden de los escritos de esos periodos? Y en la medida en que Lacan III, si comprend? bien, s?lo comienza en los a?os 1970, y que muri? en 1981, finalmente s?lo dejar?a que perdurara una muy peque?a parte de su obra. Despu?s les cito textos que pertenecen al periodo que ellos definen como "Lacan III" y que casi no son m?s atractivos que los otros. En ese momento se abre una segunda l?nea de defensa: me dicen que no comprendo nada de Lacan. Tengo la impresi?n que los lacanianos se complacen en la ex?gesis: un texto nunca dice lo que dice con toda evidencia, conviene siempre interpretarlo, someterlo a la glosa infinita. Cada vez que cito una frase, una f?rmula de Lacan, me responden que no significa lo que creo. Termino por se?alarles a mis interlocutores que resulta muy dif?cil dialogar, en estas condiciones, puesto que las palabras no tienen el mismo sentido para ellos y para m?. Es un poco como si me encontrara en medio de una secta que tuviera su propia lengua, sus palabras codificadas.
A pesar de todo, la atm?sfera es muy cordial e incluso bastante calurosa.
Despu?s del encuentro, algunas personas se dan cita en torno a una copa. Judith Miller me dice "Es verdad que la Escuela de la Causa no se moviliz? a favor del Pacs. Se debe a que eso nos parec?a una reivindicaci?n evidente. Nos equivocamos. Pero debimos haber intervenido para reafirmar que lo que se dec?a en nombre del psicoan?lisis no pod?a haber sido dicho en nombre del psicoan?lisis." Le digo que ahora se pueden comprometer por el derecho al matrimonio, por el derecho a la adopci?n. Pero parece m?s reticente. Los psicoanalistas siempre est?n retrasados con respecto a la sociedad. En el curso de la conversaci?n, le recuerdo que su madre, Sylvia Lacan, me hab?a contado, como respuesta a las preguntas que le hab?a planteado en el momento en que escrib?a mi biograf?a de Foucault, que ella se acordaba perfectamente de una cena, en los a?os 1960, durante el cual Foucault hab?a declarado ante Lacan: "No existir? civilizaci?n mientras no se autorice el matrimonio entre hombres." (Foucault ten?a una manera de pensar la homosexualidad muy caracter?stica de los gays de esa generaci?n: no hablaba sino de homosexuales masculinos. Pero evidentemente, la afirmaci?n significaba: "mientras el matrimonio entre personas del mismo sexo.") Yo refer? esa frase en mi libro, y extra?amente, nadie la ha invocado nunca como una de las tomas de posici?n de Foucault sobre esa cuesti?n. Cierto es que referirse a Foucault en este terreno -y sobre todo gente que se cuidar?a de referirse a ?l sobre otros temas-, siempre tiene la funci?n de oponerse a la reivindicaci?n al derecho al matrimonio. Ser?a interesante escribir un peque?o estudio sobre los usos de Foucault, y sobre todo sobre ese uso interdictivo, de conservadores de derecha y de izquierda, en nombre de la "subversi?n" que se supone que los gays encarnan y que est?n forzados a encarnar.
[1] . Jean-Claude Milner, Existe-t-il une vie intellectuelle en France?, Lagrasse, Verdier, 2002.
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