Ne croyez vous pas que le livre noir de la psychanalyse a ?t? ?crit fondamentalement par les conneries et inconsistances de les psychanalystes? Dans un journal ? Buenos Aires Eric Laurent parle de que il y a qui veut voir la "disparition" des psychanalystes. Peut-?tre la distance geographique fait moins sensible ? le poid du langage? Parler de desaparici?n ? propos des psychanalystes je crois que c'?tait la banalisation du champs de concentration argentins. Je ne sais pas si vous avez lu la conference de Didier Eribon mais je crois que elle ?tait bien instructif au respect. Est-ce que elle ?tait aussi en francais? Bien ? vous Adrian Ortiz Publicado en el peri?dico mexicano Excelsior, en un suplemento Cultural: Didier Eribon Sur cet instant fragile trad. Antonio Marquet El siguiente fragmento reproduce las reflexiones de Eribon sobre el lacanismo en ocasi?n de una conferencia que pronunci? en La Escuela de la Causa Freudiana, en febrero de 2004. 9 de febrero He sido invitado a pronunciar una conferencia en la biblioteca de la Escuela de la Causa Freudiana. Cada mes reciben a un conferencista. Y en vista de que dos textos de mi recopilaci?n H?r?sies abordan el discurso psicoanal?tico, y sobre todo el discurso lacaniano de ayer y de hoy, la responsable de esos encuentros, Catherine Bonningue, me escribi? para preguntarme si aceptar?a ir a hablar de ello, y, en general, presentar mis trabajos recientes y la critica radical que hago al psicoan?lisis. Acept?. La sala est? llena (entonces ?son tan numerosos?). Titul? mi conferencia ?Existe una vida intelectual progresista en Francia?, en referencia ir?nica a un libro tan min?sculo como pesadamente reaccionario publicado recientemente por un miembro de esa Escuela[1]. Primero recuerdo a qu? punto el psicoan?lisis ha jugado el papel de instancia de conservaci?n del orden social en el curso de los ?ltimos veinte a?os (ya sea a prop?sito de las leyes sobre la bio?tica, del Pacs, de la homoparentalidad, etc.). Los psicoanalistas (con raras excepciones) se auto-instituyeron como expertos de la vida social, sexual, familiar, y se comportan como si les incumbiera decir qu? es el derecho y hacer la ley. Cito algunos ejemplos de las afirmaciones extravagantes hechas sobre la homosexualidad por representantes de diferentes obediencias psicoanal?ticas. Por aquel, que en las columnas de la Revue Francaise de Psychanalyse, deplora, al ver pasar a la Gay Pride bajo sus ventanas, que se corre el riesgo de que sea cada vez m?s dif?cil curar a los homosexuales si deciden instalarse en la ?denegaci?n de su drama? (es una cita), o tambi?n a ese otro que, jugando a los profetas del Apocalipsis, anuncia que los ni?os ?simb?licamente modificados? (es decir aquellos que fueron educados por padres del mismo sexo) ya no sabr?n hablar, puesto que el acceso al lenguaje necesita ser construido por un padre y una madre La interrogante que se plantea es la siguiente: ?Por qu? esta violencia discursiva, por qu? estas idioteces que no son otra cosa que injurias con respecto a las personas concernidas, pueden f?cilmente expresarse en todos los peri?dicos, en el radio, en las revistas por doquier? ?En qu? se ha convertido la funci?n del psicoan?lisis para que pueda convocarse de tal manera (y complacerse en responder a tal convocatoria) en la arena pol?tica af?n de asegurar el control de las pr?cticas sociales, de legitimar el orden establecido en nombre de un ?saber? que exigir?a que uno se opusiera a las reivindicaciones que se abren paso en la sociedad, e incluso en las vidas reales que ya tienen su lugar en ella? Y ?de qu? naturaleza es ese ?saber?? ?De d?nde viene? ?Qu? es lo que lo funda, o m?s bien qu? es lo que funda su eficacia? Para aportar elementos de respuesta, se puede hacer un rodeo por Lacan. Me pregunto en efecto si no ser?a posible aplicar a la lectura de estos textos el marco de an?lisis propuesto por Bourdieu en su libro sobre Heidegger. Bourdieu muestra que la obra filos?fica de Heidegger contiene a la vez un sistema patente y un sistema oculto, no siendo el primero sino la puesta en forma te?rica del segundo. El discurso pol?tico de Heidegger se eufemiza y enmascara por el efecto de ?censura? que impone la pertenencia al campo filos?fico, pero el sistema oculto aflora en ocasiones en el sistema patente, autoriz?ndose el autor a hacerlo subir a la superficie. Me parece bastante evidente que es el caso con Lacan, cuyo sistema oculto es una defensa de la sociedad tradicional, con la preeminencia de los hombres sobre las mujeres, y de la familia tradicional; con la preeminencia del padre sobre la madre. Lacan estaba obsesionado con la amenaza que en su opini?n representaba para la civilizaci?n lo que ?l llamaba la ?desvirilizaci?n? de los hombres y de la sociedad (esto se transparenta muy claramente en los textos del principio, como el de 1938 sobre Los complejos familiares, antes del trabajo de ?eufemizaci?n? que lo conducir? a forjar las nociones de Funci?n Paternal, de Nombre-del-Padre ) Pero la visi?n pol?tica que anima su trabajo, ocultada por la reformulaci?n te?rica de los a?os 1950, resurge desde el momento en que se trata de la homosexualidad. En este caso, abandona todas las preocupaciones te?ricas para disertar mejor sobre los medios de ?curar? a los homosexuales. El discurso de Lacan sobre la homosexualidad hace por lo tanto que retorne lo reprimido, y nos permite percibir la verdad profunda ?reaccionaria, masculinista y hom?foba- de la construcci?n te?rica en su conjunto. En la medida en que el proyecto pol?tico ha sido trasmutado en discurso cient?fico, en ?Ciencia?, en ?Saber?, la pol?tica puede reaparecer abiertamente, puesto que se engalana de la legitimidad de un discurso te?rico fundado en Raz?n. Pero, incluso en ese instante, el discurso te?rico se devela por lo que es realmente. Ahora se nota muy bien: en la medida en que el psicoan?lisis ha logrado hacer olvidar que no es sino la puesta en forma te?rica de una concepci?n pol?tica, los psicoanalistas pueden intervenir directamente en la pol?tica, en tanto que ?expertos?, refiri?ndose a lo que ense?a y prescribe la teor?a puramente te?rica, y denunciando como ignorantes, ingenuos, groseros, incluso b?rbaros a quienes denuncian los objetivos pol?ticos de esas intervenciones con pretensiones cient?ficas. La fuerza pol?tica del psicoan?lisis proviene por lo tanto del hecho que ha logrado transfigurar su inspiraci?n pol?tica, su proyecto pol?tico. Por el hecho de presentarse como un Saber puro, que da cuenta de las estructuras intangibles cuyas leyes tan solo descubren y exponen los psicoanalistas, el discurso psicoanal?tico de ayer y de ahora puede invocar las reglas necesarias del funcionamiento del esp?ritu humano para imponer su manera de concebir la vida social. Es porque nos hace creer que es una Ciencia que describe los principios del acceso del ni?o a la cultura y al lenguaje, en una palabra, al estatus de sujeto humano ?siendo el principio fundamental la ?diferencia de los sexos- por lo que esta ideolog?a pseudo-cient?fica puede imponer su pol?tica. Entre los disc?pulos de Lacan de ahora, hay, y este es el caso de los miembros de la Escuela de la Causa freudiana, quien ha renunciado a la pretensi?n de ?curar? a los homosexuales (no es seguro que sea verdadero para todos los lacanianos , sin hablar de las otras corrientes). Pero est?n obsesionados por el movimiento gay y l?sbico, que al parecer constituye un verdadero problema para ellos. Varios art?culos del ?ltimo n?mero de su revista, La Cause freudianne, dedicada a los ?gays en an?lisis? traduce esta perturbaci?n (tanto mayor cuanto que han estado muy perturbados por verse acusados de homofobia). Para responder, de manera iterativa, a lo que he escrito, son llevados a adoptar una estrategia bastante ingenua, que consiste en retomar por su cuenta la cr?tica de la ?identidad? llevada al interior del espacio gay y l?sbico por te?ricas como Judith Butler y la corriente a la que se le ha llamado ?teor?a queer?. Al producir ?identificaci?n?, el movimiento gay colocar?a a los homosexuales bajo la ?gida de un ?significante amo?, mientras que la teor?a queer, deconstruyendo las identidades, permitir?a privilegiar las singularidades individuales. Y es precisamente eso lo que har?a por su parte el psicoan?lisis De tal manera, el significante ?gay?, ser?a un yugo; el psicoan?lisis, una liberaci?n, a la manera del pensamiento ?queer?. De tal forma encontramos al lacanismo proclam?ndose ?queer? contra quienes se proclaman gays. ?Habr?se visto! Se?alemos primero que resulta muy curioso que psicoanalistas, que durante tanto tiempo (y esto a?n no se termina) encerraron a los gays y lesbianas en categor?as fijas y constringentes (la ?homosexualidad?, los ?perversos? de los que habla Lacan), dirigen un reproche a un movimiento ?y a las autodesignaciones que produjo- cuyo objetivo era precisamente escapar a ese dominio psiqui?trico-psicoanal?tico. Hay mil maneras de ser ?gay?. La identificaci?n cultural y pol?tica no impide de ninguna manera que cada quien pueda acceder a su ?fantasma fundamental? o a su ?goce? particular y el ?significante gay? no impone nada a nadie: ninguna uniformidad, ninguna unidad (contrariamente a los conceptos psicoanal?ticos que son en su conjunto ?significados amo?, por esencia) por el contrario: tiende a crear las condiciones para que estas singularidades sean reconocidas y puedan vivirse y expresarse. La misma Judith Butler no ha dejado de proclamar la importancia de la identidad como punto de anclaje de las movilizaciones, y siempre ha inscrito su trabajo dentro del movimiento feminista y del movimiento gay y l?sbico (verdaderamente no hay que haberla le?do para pensar lo contrario). Su libro de 1990, Gender trouble, naci? en el espacio de la reflexi?n feminista: y el g?nero que propone all? evidentemente no consiste en rechazar el movimiento feminista, sino en rechazar la estrechez ?y la homofobia- de tal movimiento desde el momento en el que ?ste permanece centrado en torno de la categor?a ?mujer?, concebido como un conjunto homog?neo, lo cual conduce a no pensar ?la opresi?n? padecida por ?las mujeres? m?s que en los t?rminos de la jerarqu?a de los ?g?neros? (los hombres oprimen a las mujeres) y nunca en los de una opresi?n que se ejerce sobre ciertas identidades sexuales o ciertas sexualidades. Para ella, como para Gayle Rubin, se trataba de refutar al feminismo en la medida en que rechaza ciertas identidades, como las que se encuentran en las parejas lesbianas butch-mujer, a quienes las feministas cl?sicas acusaban de querer copiar los roles masculino y femenino de las parejas heterosexuales. M?ltiples ideas coexisten, era urgente subvertir las concepciones fijas de la identidad (?las mujeres?) para ampliar el movimiento feminista a todas aquellas que escapan a las normas, a los esquemas dualistas (Por otro lado, debo se?alar de paso que todo el trabajo de Butler consist?a en ese momento en oponerse al feminismo diferencialista, al feminismo de la ?diferencia de los sexos? y en especial al que se inspiraba en Lacan- sobre todo en Luce Irigaray. Por lo tanto, ser?a parad?jico que esta cr?tica radical y antilacaniana de la ?diferencia de los sexos? sea recuperada ahora por los lacanianos, sin que eso tenga la menor incidencia sobre el lugar central que conceden al concepto de ?diferencia de sexos?.) Se podr?a afirmar lo mismo de la relaci?n de ?queer? con ?gay? o ?gay y l?sbico?. La ?teor?a queer?, y me permito recordar que fui yo quien la dio a conocer en Francia al invitar al coloquio que organic? en Baubourg en 1977, a Eve Kosofsky Sedgwick, cuya ponencia se titulaba: ?Construir significaciones queer? y por otro lado considero que la ?nica contribuci?n te?rica francesa al pensamiento queer es mi libro Una moral de lo minoritario) no tiene como objetivo rechazar o abolir al movimiento gay y l?sbico, sino dar un lugar en este movimiento a una multiplicidad de identidades, sobre todo para incluir en ?l a los transg?nero, a los bisexuales, etc. Ciertamente hay en el pensamiento de Butler oposici?n entre el individuo y la ?comunidad? o el ?movimiento? gay y l?sbico. Hay una extensi?n del movimiento y de sus preocupaciones pol?ticas. En todo caso, corroborar que las identidades no son ni fijas, ni estables, ni coherentes no significa de ninguna manera que un movimiento pol?tico y cultural pueda anclar sus movilizaciones en la ?identificaci?n? aunque ?sta sea parcial y provisoria. La convergencia pol?tica es, en cambio, fundamental. Por consiguiente, me parece evidente que La Cause freudienne usa conservadoramente la ?teor?a queer? y la obra de Butler. Uso que no dejaba de horrorizar a la misma Butler. Con toda evidencia, los autores de los art?culos de ese n?mero imaginan que este acto de magia, a trav?s del cual los psicoanalistas se presentan ahora como los agentes de una emancipaci?n de los gays y de la tutela del ?significante? gay, va a permitir al psicoan?lisis recuperar su hegemon?a, burlando a la cr?tica gay que la hab?a puesto en aprietos. Su avidez por reclamarse de Judith Butler y de lo ?queer? tiene verdaderamente algo de sospechoso. Eso s?lo expresa su esperanza de que el ?momento gay? pase r?pidamente o lo que ellos consideran como el ?momento gay?, como lo confiesa con mucha franqueza Jacques-Alain Miller (que ironiza sobre el apremio que muestran sus amigos al mismo tiempo que se deja ir a su vez), pues este ?momento gay? les molesta mucho ya que refuta radicalmente su poder, sus discursos. En efecto, despu?s de todo, ellos habr?an podido desarrollar, hace mucho tiempo, observaciones an?logas inspir?ndose en Deleuze y Guatari. Pero no lo hicieron, sin duda porque eso hubiera podido resultar m?s peligroso para ellos, en la medida en que no hubieran podido hablar de la multiplicidad de los deseos, de las singularidades, de la ?transversalidad?, etc. Sin estar obligados de arrojar por la borda el Edipo y la Castraci?n mientras que ahora parece que van a poder pretender que son ?queer? sin modificar en nada sus conceptos, lo que dicen, lo que hacen, lo que son: afirman que son ?queer?, pero no renuncian para nada a todas esas nociones que conforman el basamento ?heterosexista y hom?fobo- de la teor?a anal?tica (Edipo, Castraci?n, Falo ). Pero, no estoy seguro de que eso sea posible para ellos. Por otra parte es sintom?tico que al criticar de esta manera al movimiento ?gay?, los art?culos de ese n?mero de La Cause freudienne s?lo se interesen en los hombres. Si hubieran tomado en consideraci?n a las lesbianas, la cuesti?n de la ?identificaci?n?, se hubiera transformado de manera singular: m?s compleja, menos comprensible. ?De qu? manera la participaci?n com?n en un movimiento conducir?a a los hombres y las mujeres a sub-sumar sus identidades, sus deseos, sus fantasmas bajo un mismo ?significante?? ?Cu?l es pues la relaci?n de las lesbianas con el ?significante amo? que ser?a la palabra ?gay?? Acaso no refutaron justamente ellas el uso de la palabra ?nica para designar a la vez a los hombres y a las mujeres, llevando a una reflexi?n sobre el lugar de las lesbianas en el movimiento gay y l?sbico, sobre la especificidad de sus vidas, de sus aspiraciones, de sus deseos, de sus fantasmas (los cuales est?n, as? mismo, muy lejos de ser homog?neos y unificados). Por ello espero un n?mero especial sobre las lesbianas. Y sobre todo, puesto que los lacanianos parecen estar tan interesados en Judith Butler, en la ?teor?a queer? y en las sexualidades ?rebeldes? (que ahora vengan lacanianos a recordar, contra el movimiento gay, que existen sexualidades rebeldes resulta muy chusco), espero tambi?n el n?mero que no deber?an dejar de dedicar a los/las transexuales. Dados los horrores retr?grados y liberticidas que hasta el momento han escrito a ese respecto, me temo que a?n tengan cierto camino que recorrer antes de ser totalmente ?queer?. Por otra parte, resulta divertido que puedan celebrar a Judith Butler porque pone en tela de juicio a la identidad gay proclamando al mismo tiempo una dudosa admiraci?n por el libro del fundamentalista religioso Benny L?vy, ?tre juif. Un coloquio de homenaje a este ?ltimo ha reunido recientemente a Jacques-Alain Miller, Jean Claude Milner, Alain Finkilkraut, Bernard-Henry L?vy Divertido o m?s bien digno de consternaci?n, pues Judith Butler se define como una ?jud?a progresista?, vinculada con los derechos de los Palestinos, tampoco se entiende bien c?mo podr?a estar enrolada por (o al lado de) aquellos mismos que celebran la pol?tica que sostiene el actual gobierno israel?. Para colmo, no se entiende bien c?mo les ser?a posible el hacer cohabitar, en el espacio de sus referencias intelectuales, a Judith Butler, eminente intelectual, radical y subversiva ?que encarna el trabajo del pensamiento-, y a esos fast-thinkers que tambi?n describ?a Bourdieu en su libro sobre la televisi?n, farsantes sin ideas, conformistas y conservadores, como Bernard-Henry L?vy o Alain Finkilkraut- quienes encarnan verdaderamente la derrota del pensamiento. (Cuando se piensa que Lacan se daba como interlocutores a Jakobson, L?vi-Strauss, Foucault , ?qu? picada! ?Qu? delicuescencia!) Por ello me pregunto, para concluir: ?acaso no es contra la Escuela de la Causa Freudiana y de sus semejantes que pronto ser? preciso defender la existencia de una vida progresista en Francia, e incluso de una vida intelectual, a secas? Las intervenciones que siguen a mi conferencia se olvidan de mis referencias a las derivas pol?ticas de la Escuela de la Causa Freudiana, pero se concentran de una manera compulsiva sobre los ataques que hice contra Lacan. Las observaciones se despliegan seg?n dos ejes. En primer lugar, me dicen, no he hablado sino de ?Lacan I y Lacan II? pero que no conozco a ?Lacan III?. En respuesta a tal objeci?n, hago observar que, si me conceden que tengo raz?n en Lacan I y Lacan II, ?por qu? no se desentienden de los escritos de esos periodos? Y en la medida en que Lacan III, si comprend? bien, s?lo comienza en los a?os 1970, y que muri? en 1981, finalmente s?lo dejar?a que perdurara una muy peque?a parte de su obra. Despu?s les cito textos que pertenecen al periodo que ellos definen como ?Lacan III? y que casi no son m?s atractivos que los otros. En ese momento se abre una segunda l?nea de defensa: me dicen que no comprendo nada de Lacan. Tengo la impresi?n que los lacanianos se complacen en la ex?gesis: un texto nunca dice lo que dice con toda evidencia, conviene siempre interpretarlo, someterlo a la glosa infinita Cada vez que cito una frase, una f?rmula de Lacan, me responden que no significa lo que creo Termino por se?alarles a mis interlocutores que resulta muy dif?cil dialogar, en estas condiciones, puesto que las palabras no tienen el mismo sentido para ellos y para m?. Es un poco como si me encontrara en medio de una secta que tuviera su propia lengua, sus palabras codificadas A pesar de todo, la atm?sfera es muy cordial e incluso bastante calurosa. Despu?s del encuentro, algunas personas se dan cita en torno a una copa. Judith Miller me dice ?Es verdad que la Escuela de la Causa no se moviliz? a favor del Pacs. Se debe a que eso nos parec?a una reivindicaci?n evidente. Nos equivocamos. Pero debimos haber intervenido para reafirmar que lo que se dec?a en nombre del psicoan?lisis no pod?a haber sido dicho en nombre del psicoan?lisis.? Le digo que ahora se pueden comprometer por el derecho al matrimonio, por el derecho a la adopci?n. Pero parece m?s reticente. Los psicoanalistas siempre est?n retrasados con respecto a la sociedad. En el curso de la conversaci?n, le recuerdo que su madre, Sylvia Lacan, me hab?a contado, como respuesta a las preguntas que le hab?a planteado en el momento en que escrib?a mi biograf?a de Foucault, que ella se acordaba perfectamente de una cena, en los a?os 1960, durante el cual Foucault hab?a declarado ante Lacan: ?No existir? civilizaci?n mientras no se autorice el matrimonio entre hombres.? (Foucault ten?a una manera de pensar la homosexualidad muy caracter?stica de los gays de esa generaci?n: no hablaba sino de homosexuales masculinos. Pero evidentemente, la afirmaci?n significaba: ?mientras el matrimonio entre personas del mismo sexo ?) Yo refer? esa frase en mi libro, y extra?amente, nadie la ha invocado nunca como una de las tomas de posici?n de Foucault sobre esa cuesti?n. Cierto es que referirse a Foucault en este terreno ?y sobre todo gente que se cuidar?a de referirse a ?l sobre otros temas-, siempre tiene la funci?n de oponerse a la reivindicaci?n al derecho al matrimonio. Ser?a interesante escribir un peque?o estudio sobre los usos de Foucault, y sobre todo sobre ese uso interdictivo, de conservadores de derecha y de izquierda, en nombre de la ?subversi?n? que se supone que los gays encarnan y que est?n forzados a encarnar. [1] . Jean-Claude Milner, Existe-t-il une vie intellectuelle en France?, Lagrasse, Verdier, 2002. Adrian Ortiz, Buenos Aires. adrortiz at yahoo.com ortizadrian at hotmail.com adrianortiz at tutopia.com aortiz at psi.uba.ar adrortz at netscape.net http://www.angelfire.com/ok/AdrianOrtizPoube 1551064192 54 11 48133564 __________________________________ Yahoo! Music Unlimited Access over 1 million songs. Try it free. http://music.yahoo.com/unlimited/